Domesticar a loritos criados por sus padres

Algunas cosas a tener en cuenta:

  • Cuanto más joven sea vuestro lorito, más fácil será domesticarlo; eso no quiere decir que un adulto no se pueda domesticar, sino que es muy posible que cueste más.
  • Domesticar a una pareja suele ser bastante más difícil que a uno solo, pero con constancia también se puede conseguir.
  • Tened en cuenta que cada ave es un mundo, y que no todos se dejan domesticar completamente. Tenéis que valorar sus avances y, en caso de no conseguir domesticarlo completamente, seguir queriéndolo tal y como es y cuidándolo de la mejor manera posible. No por ser menos sociable merece un trato peor. En este caso, aconsejo que se le busque una pareja (puede ser del mismo sexo) para que al menos tenga compañía de los de su especie, o que lo mantengáis entretenido con juguetes varios.
  • Si no podéis proporcionarle tiempo libre de vuelo, al menos proporcionarle una jaula lo más espaciosa posible para que pueda ejercitarse.

 

Paso 1: Aclimatación

Primero que nada hemos de dejar que nuestro pájaro se aclimate a su nuevo hogar. Para ello lo dejaremos durante unos días tranquilo, sólo nos acercaremos a su jaula lo justo: para la limpieza y la alimentación, y siempre lo haremos evitando cualquier movimiento brusco y hablándole con voz calmada repitiéndole su nombre.


Paso 2: Acostumbrarlo a nuestra presencia

Al pasar unos días podremos iniciar el acercamiento. Para ello nos iremos acercando paulatinamente a su jaula haciendo cosas cada día más cerca de ella, pero que no tengan que ver con él (ver la tele, leer, hacer los deberes…). Poco a poco nos iremos dando cuenta de que va perdiendo el miedo a nuestra presencia porque se muestra tranquilo (hace vida normal, como comer, jugar, acicalarse, dormir...). Esa es la señal para ir acercándonos cada vez un poquito más, hasta que lleguemos a hacer estas cosas al lado mismo de la jaula y no se asuste. Este proceso puede durar una o dos semanas, aunque será él el que marque el ritmo (siempre debemos dejar que sean ellos los que marquen el ritmo, pues un paso en falso podría hacernos retroceder varios pasos y tendríamos que volver a empezar).


Paso 3: Acostumbrarles a nuestra mano

Elegid la golosina que más le guste a vuestra ave (un trozo de fruta, mijo o panizo, pipas de girasol…) y dejad de dársela en la jaula para ofrecérsela con la mano. Al principio ofrecédsela a través de los barrotes hablándole con voz tranquilizadora. Puede que tarde varios días o varias semanas en dar el paso de comerse lo que le ofrezcáis. Lo importante es que tengamos paciencia y le ofrezcamos el bocado al menos 2 veces al día, mejor si es a la misma hora.

Una vez se acerque sin miedo a comer, le empezaremos a ofrecer su golosina sin los barrotes por medio. Para ello abrid lo justo la puerta de la jaula para que quepa vuestra mano (despacito, sin movimientos bruscos y con voz y actitud tranquilizadora). Metedla con su premio sin acercar la mano demasiado a él, al menos las primeras veces. Para los primeros pasos podríais hacerlo con una mazorca de mijo larga (si es esto lo que les agrada), para luego, según vaya perdiendo el miedo, poder ofrecérsela más corta cada vez, de manera que la mano se vaya acercando a él progresivamente.

Llegará un momento en que casi podréis tocarlo de lo cerca que tendréis la mano, pero no lo hagáis o se asustará.

 

Paso 4: Subir a la mano

Para este paso, que es probablemente el más importante, os explico mi truco: cuando coman de vuestra mano a una distancia muy corta, coged la chuchería con los dedos medio y pulgar, dejando libre el índice, y colocad la mano de manera que, si giráis un poco la mano y alargáis el dedo índice, dejéis vuestro dedo entre vuestro lorito y la chuchería (ver imagen).

Ofrecédsela como siempre, y muy lentamente vais alejando el premio mientras alargáis el dedo índice colocándolo entre el ave y la comida. Las primeras veces no alejéis del todo el premio para que pueda comer sin subir a vuestro dedo, buscad como objetivo que coma aún teniendo vuestro dedo estirado delante de él. Luego, en días sucesivos y según vaya perdiendo el miedo, ir alejando el premio de manera que cada vez tenga que estirarse más para alcanzarlo. Llegará un momento en que empiece a dudar si subir o no al dedo. Normalmente la primera muestra de curiosidad será que empezará a mordisquear suavemente el dedo. No os asustéis, sólo está “probando” que el dedo es un lugar seguro.

Un día perderá el miedo y subirá a vustro dedo, aunque al principio seguramente lo hará con cierto recelo.

Una vez conseguido esto, sólo hay que reforzar su confianza. Seguid con el mismo método durante unas 2 semanas e id probando pequeñas variantes: alejarle la comida para que sea él el que acuda, acercarle el dedo de vez en cuando a su barriguita para que suba…

Solo queda reforzar bien esa confianza y podréis pasar al siguiente paso, que es el vuelo libre.

 

Paso 5: vuelo libre

Para empezar recomiendo soltarlo en una habitación pequeña para poder controlarlo estrechamente.

Para soltarlo, lo ideal es que confíe plenamente en vuestro dedo, de manera que, si lo colocáis cerca de la puerta de la jaula, se pose en él para poder ser vosotros los que lo saquéis al exterior.

Es posible que los primeros vuelos sean un poco torpes, pero día a día irá mejorando. Tened cuidado con puertas y ventanas, que estén bien cerradas, y tapad cristales y espejos para evitar que tropiecen con ellos al no considerarlos una barrera.

Para volverlo a meter debéis evitar a toda costa cogerlo, porque perderá toda la confianza que tanto nos ha costado conseguir. Si confía lo suficiente en vosotros, acercarle el dedo para que suba y metedlo en la jaula de esta manera, pero si os resulta imposible, lo mejor es que le acerquéis la jaula, a ver si hay suerte y entra, o lo dejáis con la jaula abierta para que sea él el que decida entrar cuando tenga hambre o sed (nunca le ofrezcáis comida fuera de la jaula, sólo dentro, de esta manera os aseguraréis que acabe entrando).

Si a pesar de todo no podéis conseguir que entre, apagad todas las luces y echarle una tela por encima para cogerlo, nunca lo hagáis con vuestras manos o perderá vuestra confianza… Si meterlo es toda una odisea, durante unos días intentad que os coja más confianza como indico en el punto anterior y volved a probar el vuelo libre…

 

 

 

Puede que este método os resulte lento, pero conseguirá que vuestras mascotas consigan una confianza mayor y mejor hacia vosotros, sin sustos ni retrocesos innecesarios.

 

¡Mucha suerte a tod@s con la domesticación!



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