Adquisición

Es muy importante que antes de adquirir a un lorito de compañía nos informemos bien de todas sus necesidades. No podemos adquirirlo a la ligera, pues como ser vivo tiene unas necesidades básicas que hemos de conocer y cubrir.

Antes que nada, nos haremos una serie de preguntas:

  • Un agaporni o un periquito puede vivir hasta 15 años, y una ninfa hasta 20. ¿Estamos dispuestos a cuidar de nuestro lorito durante tanto tiempo, procurando que su vida sea plena, sin dejar que después del énfasis inicial decaigan nuestras ganas de cuidarlo?
  • Si nuestro lorito se mostrara tímido o huidizo, ¿cómo vamos a tomárnoslo? ¿Seguiremos dispuestos a intentar darle una vida lo más satisfactoria posible?
  • ¿Tenemos tiempo suficiente para dedicarle cada día? ¿Seguiremos teniendo tiempo dentro de 5 ó 10 años? Si en un momento dado no pudiéramos seguir haciéndonos cargo de él, ¿tendríamos a quién acudir para que lo cuidara bien?
  • ¿Qué pasará con él si tenemos que viajar o enfermamos? ¿Podemos contar con alguien que pueda cuidar de él en estos casos?
  • ¿Estamos dispuestos a pagar todos los gastos de alojamiento, alimentación… y sobre todo los gastos extras del veterinario, que pueden llegar a superar el “valor” económico de nuestro lorito?
  • ¿Hay alguien en casa alérgico a las plumas?
  • ¿Tenemos espacio suficiente para el alojamiento?
  • ¿Podremos proporcionarle diariamente al menos una hora de vuelo libre?
  • Si va a ser un regalo para nuestros hijos, tendremos que vigilar que realmente se hagan cargo de él.
  • A veces pueden ser muy ruidosos, ¿podremos soportarlo? ¿Molestará esto a los vecinos?

 

Una vez sopesadas todas las preguntas y habiéndonos decidido a adquirir uno de estos simpáticos e inteligentes animales, seguiremos los siguientes pasos:

  1. Antes que nada, prepararemos todo lo necesario para nuestro nuevo amigo. Para ello nos informaremos bien de todas sus necesidades y compraremos de antemano todo lo necesario: alojamiento y accesoriosalimentaciónhigiene y salud.
  2. Podemos dirigirnos a varios sitios para adquirir a uno de estos simpáticos loritos: los más típicos son las tiendas de mascotas y los criadores profesionales. Recomendamos acudir a los criadores profesionales, pues nos ahorramos a un intermediario, además, en las tiendas suelen estar todos amontonados en una pequeña jaula, lo cual no ayuda ni a su salud física ni a la psicológica, con lo cual probablemente acabemos comprando un pájaro débil y huidizo… Por supuesto hay excepciones, como con todo.
  3. Valoremos en qué condiciones se encuentran los animales: si el lugar está limpio, si tienen espacio para volar… o si por el contrario el lugar está sucio y aparentemente descuidado y los animales están amontonados sin espacio siquiera para poder estirarse.
  4. Observemos a las aves. Un ave enferma se puede reconocer por varios síntomas: se muestra apática y dormita, con las plumas ahuecadas, en un rincón de la jaula; tiene mucosidad y/o estornuda; tiene los ojos legañosos; las plumas se ven sucias y/o descuidadas, sin brillo, o tiene ausencia de plumas en algunas zonas; alrededor de la cloaca las plumas están pegadas o tiene restos de excrementos… Un ave sana se mostrará alerta, tendrá el plumaje liso y brillante, y no tendrá signos de enfermedad como los arriba mencionados. Así y todo, si viéramos que un ave claramente enferma está conviviendo con otras aves, no nos arriesgaremos a adquirir a nuestro nuevo amigo en ese lugar, pues es muy probable que el resto de animales se hayan contagiado, y estaríamos comprando a un lorito que probablemente acabe enfermando e incluso muriendo en poco tiempo.
  5. En cuanto a los papilleros, hay algunas tiendas adonde sí pueden adquirirse, aunque probablemente tendremos que dirigirnos a un criador. En estos casos, también tendremos muy en cuenta en qué condiciones se crían las aves: todo tiene que estar limpio y ofrecer una buena impresión. Quien nos venda al papillero, podrá proporcionarnos también instrucciones precisas sobre sus cuidados especiales, y es bueno que nos dé el nombre de la marca de papilla que él usa para evitar cambios que puedan hacer enfermar a los delicados polluelos.

Una vez tenido todo esto en cuenta, surge otra pregunta: ¿Uno sólo o la parejita? Yo opino que estas aves se desarrollan mucho mejor cuando conviven con un congénere. En caso contrario tendremos que dedicarles mucho más tiempo, pues tendremos que suplir esa carencia. Es cierto que una única ave se suele mostrar más cariñosa hacia su dueño y se puede domesticar más fácilmente, pero de alguna manera no podrá desarrollarse igual que si tuviera a un compañero.

Debemos tener esto especialmente en cuenta si no vamos a poder ofrecer el suficiente tiempo a nuestro lorito. Con una pareja no necesitará tanto de nosotros y podrá desarrollarse mejor psicológicamente.

De todas maneras esto ya depende de lo que busque cada cual en su/s nuevo/s amigo/s.

Ahora solo queda disfrutar de su compañía.

 


Para cualquier duda, pregunta o sugerencia, no dudes en escribir:

 

pequeloritos@gmail.com